Santo de hoy – Beato Bartolomé Longo | 05 de octubre | Catálogo Divino
Hermanas Trovadoras de la Eucaristía
San Bartolomé Longo, fundador
fecha de inscripción en el santoral: 5 de octubre
n.: 1841 - †: 1926 - país: Italia
otras formas del nombre: Bartolo Longo
canonización: B: Juan Pablo II 26 oct 1980 - C: León XIV 19 oct 2025
hagiografía: Dicasterio para las Causas de los Santos
Elogio: En Pompeya, cerca de Nápoles, en Italia, san Bartolomé Longo, jurisperito, que, preocupado por el culto a María y la formación cristiana de los campesinos y de los niños, fundó el santuario del Rosario, en el valle de Pompei, y también una congregación de Hermanas con el mismo título, con los bienes que generosamente le dio su piadosa cónyuge.
Bartolo Longo nació el 10 de febrero de 1841 en Latiano (BR), Italia. En 1863 llegó a Nápoles para completar sus estudios de Derecho. Influenciado por amigos y profesores, se acercó al mundo del espiritismo, abandonando la fe católica en la que había sido educado. Gracias al profesor Vincenzo Pepe y al dominico P. Alberto Radente, se convirtió y se dedicó plenamente a la fe católica y a la caridad. A través de Santa Caterina Volpicelli conoció a la condesa Marianna Farnararo De Fusco, que había enviudado a una edad temprana y tenía cinco hijos. Para cuidar de sus propiedades, en 1872 se trasladó al valle de Pompeya.
Atormentado por la duda de cómo podría salvarse, debido a sus experiencias pasadas, una voz interior le sugirió que si propagaba el Rosario obtendría la salvación. Comprendió así su vocación y se propuso no alejarse de Valle di Pompei sin haber difundido el culto a la Virgen del Rosario.
Comenzó por catequizar a los campesinos y también empezó a restaurar la pequeña y ruinosa iglesia parroquial del Santísimo Salvador, mientras que la llegada a ella de la prodigiosa imagen de la Virgen del Rosario, el 13 de noviembre de 1875, marcó el comienzo de una nueva historia. Al día siguiente, Bartolo Longo, que tenía en mente erigir un altar en honor a la Virgen del Rosario, el obispo de Nola le propuso, en cambio, construir una nueva iglesia parroquial. Longo y la condesa aceptaron y comenzaron a recaudar donativos entre los campesinos de Valle y los amigos de la aristocracia y la burguesía napolitana. En particular, De Fusco consiguió la adhesión de la señora Anna Maria Lucarelli, de Nápoles, que se comprometió a dar testimonio de ello si su nieta Clorinda, que se encontraba al borde de la muerte, se recuperaba. La joven, por intercesión de la Virgen del Rosario, se curó el 13 de febrero de 1876, el mismo día en que la imagen de la Virgen fue expuesta a la veneración del pueblo de Pompeya: el hecho se consideró como una señal de que la Virgen mostraba su agrado por la obra iniciada en Valle di Pompei. Desde Nápoles, y luego, poco a poco, desde todas partes del mundo, llegaron ofrendas para la construcción de la nueva iglesia, cuya primera piedra se colocó el 8 de mayo de 1876.
En 1877, Bartolo Longo compuso y difundió los «Quince sábados», a través de los cuales «desarrolló el alma cristológica y contemplativa del Rosario» (cf. Juan Pablo II, Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae, n. 8). Dos años más tarde, él mismo se curó de una grave enfermedad gracias a la recitación de la «novena de imploración», que acababa de componer. El 14 de octubre de 1883, veinte mil peregrinos, reunidos en Pompeya, recitaron por primera vez la «Súplica a la Virgen del Rosario», brotada de su corazón, en respuesta a la encíclica Supremi apostolatus officio (1 de septiembre de 1883) de León XIII. En 1884 fundó la revista Il Rosario e la Nuova Pompei.
Alrededor de la obra de la nueva iglesia surgió una auténtica ciudad con casas para los obreros, telégrafo, estación de ferrocarril, un pequeño hospital y observatorios meteorológico y geodinámico. En 1887 fundó el Orfanotrofio Femminile (Orfanato Femenino), la primera de sus obras de caridad en favor de los menores, que posteriormente confiaría al cuidado de las Hermanas Dominicas «Hijas del Santo Rosario de Pompeya», fundadas por él en 1897.
Mientras tanto, el Santuario, consagrado en 1891, era cada vez más conocido y muchos fieles pedían las gracias más diversas.
Los presos también se dirigieron a Bartolo Longo para exhortarle a que se ocupara de sus hijos. A la luz de la oración, comprendió que no solo era posible recuperar a los hijos de los presos, sino que ellos podrían salvar a sus padres de la desesperación. Así, en 1892 fundó el Hospicio para los hijos de los presos, dirigido, a partir de 1907, por los Hermanos de las Escuelas Cristianas. El primer niño acogido se convirtió luego en sacerdote. Más tarde acogió también a las hijas de los presos, que confió al cuidado de las Hermanas Dominicas «Hijas del Santo Rosario de Pompeya».
El 5 de mayo de 1901 se inauguró la fachada de la basílica, construida con la contribución de fieles de todo el mundo y dedicada a la Paz Universal.
Bartolo Longo murió en Valle di Pompei, a los ochenta y cinco años, el 5 de octubre de 1926.
Fue uno de los mayores promotores laicos del Rosario entre los siglos XIX y XX, erigiendo uno de los santuarios más conocidos y queridos por la piedad mariana mundial. Como apóstol del Rosario, se convirtió en evangelizador y defensor de las razones y los derechos de los menores, llevando a cabo una singular acción de promoción humana en favor de los niños marginados de su época, especialmente los huérfanos y los hijos e hijas de los presos. Junto al «Santuario de la fe», la espléndida basílica de Nuestra Señora del Rosario, visitada cada año por millones de fieles, sintió el imperioso deseo de construir el «Santuario de la caridad», las obras sociales que, aún hoy, rodean el templo mariano, acogiendo a cientos de personas en dificultad, en su mayoría recién nacidos, niños y jóvenes, procedentes de situaciones de gran precariedad social.
Supo conjugar las palabras de la fe y las obras de la caridad, poniéndose al servicio de los marginados en las periferias del mundo de su tiempo, convirtiéndose en testigo de una Iglesia en salida y sin fronteras, auspiciada por el magisterio del Papa Francisco y Papa León.
fuente: Dicasterio para las Causas de los Santos
Santos Mártires de Tréveris, mártires
En Tréveris, en la Galia Bélgica, conmemoración de los santos mártires que, durante la persecución bajo el emperador Diocleciano, recibieron la palma del martirio. († c. 304)
Santa Caritina, mártir
En la ciudad de Gorgos, en Cilicia, santa Caritina, mártir. († s. IV)
Santa Mamlaca, virgen y mártir
Conmemoración de santa Mamlaca, virgen y mártir, que, oriunda de la región de Beth Garmay, se trasladó a Persia, donde fue condenada a muerte por el rey Sapor II. († c. 343)
San Apolinar de Valence, obispo
En Valence, en la región de la Galia Vienense, san Apolinar, obispo, hermano de san Avito, obispo de Vienne, que, hombre lleno de fervor por la justicia y la honestidad, supo restituir el vigor y el esplendor de la religión cristiana en esta sede, durante largo tiempo desprovista de pastor. († c. 520)
Santos Mauro y Plácido, monjes
Conmemoración de los santos Mauro y Plácido, monjes, que desde su adolescencia fueron discípulos del abad san Benito. († s. VI)
* San Jerónimo de Nevers, obispo
En Nevers, de Neustria, san Jerónimo, obispo, que enriqueció a su Iglesia con munificencia y solicitud pastoral. († 816)
* San Meinulfo, diácono
En Paderborn, de Sajonia, san Meinulfo, diácono, que construyó y enriqueció el monasterio de Böddeken, y lo confió a una comunidad de vírgenes. († c. 857)
San Froilán de León, eremita y obispo
En León, ciudad de Hispania, conmemoración de san Froilán, obispo, que primero fue eremita y después, ordenado obispo, evangelizó las regiones liberadas del yugo de los musulmanes, propagó la vida monástica y se distinguió por su beneficencia hacia los pobres. († 905)
San Atilano de Zamora, monje y obispo
En Zamora, también en Hispania, san Atilano, obispo, que, siendo monje, fue compañero de san Froilán en la predicación de Cristo por las tierras devastadas por los musulmanes. († 916)
Beato Pedro de Imola, religioso
En Florencia, de la Toscana, beato Pedro de Imola, caballero de la Orden de San Juan de Jerusalén, que se distinguió por su caridad en el cuidado de enfermos. († 1320)
* Santa Flora, virgen
En Beaulieu, en la región de Cahors, en Francia, conmemoración de santa Flora, virgen de la Orden de San Juan de Jerusalén, que se dedicó a atender a los enfermos pobres en un hospital y vivió íntimamente unida, con el corazón y el cuerpo, a la Pasión de Cristo. († 1347)
Beato Santos, monje
En Cora, del Lacio, beato Santos, presbítero de la Orden de Ermitaños de San Agustín, al que seguían las multitudes cuando predicaba la Palabra de Dios. († 1392)
Beato Raimundo delle Vigne, religioso presbítero
En Nüremberg, en Baviera, beato Raimundo delle Vigne o de Capua, presbítero de la Orden de Predicadores, que fue prudente moderador espiritual de santa Catalina de Siena, de quien compuso una biografía. († 1399)
Beato Mateo Carreri, religioso presbítero
En Vigevano, de la Lombardía, beato Mateo (Juan Francisco) Carreri, presbítero de la Orden de Predicadores, que fue vehemente y fecundo predicador de la Palabra de Dios en su tiempo. († 1470)
Beatos Guillermo Hartley, Juan Hewett y Roberto Sutton, mártires
En Londres, en Inglaterra, beatos mártires Guillermo Hartley y Juan Hewett, presbíteros, y Roberto Sutton, que, por su constante fidelidad a la Iglesia católica, en tiempo de la reina Isabel I fueron ahorcados cerca de la ciudad, pero en distintos lugares. († 1588)
Santa Ana Schäffer, virgen
En el lugar de Mindelstetten, en el territorio de Ratisbona, en Alemania, santa Ana Schäffer, virgen, la cual, a los diecinueve años, en su oficio de sirviente se abrasó con agua hirviendo y, después, tras agravarse su estado de salud, vivió con ánimo sereno en espíritu de pobreza y oración, ofreciendo su dolor por la salvación de las almas. († 1925)
San Bartolomé Longo, fundador
En Pompeya, cerca de Nápoles, en Italia, san Bartolomé Longo, jurisperito, que, preocupado por el culto a María y la formación cristiana de los campesinos y de los niños, fundó el santuario del Rosario, en el valle de Pompei, y también una congregación de Hermanas con el mismo título, con los bienes que generosamente le dio su piadosa cónyuge. († 1926)
San Tranquilino Ubiarco Robles, presbítero y mártir (1 coms.)
Cerca de Tepatitlán, en México, san Tranquilino Ubiarco Robles, presbítero y mártir, que en la persecución contra la Iglesia no dejó de cumplir con sus funciones ministeriales, por lo cual fue colgado de un árbol, y terminó así su glorioso martirio. († 1928)
Beato Rafael Alcocer Martínez, presbítero y mártir
En la cuesta de La Elipa, Madrid, beato Rafael Alcocer Martínez, sacerdote profeso benedictino del priorato de Montserrat, dependiente de la abadía de Santo Domingo de Silos. († 1936)
Beato Sebastián Segarra Barberá, presbítero y mártir
En el cementerio de Les Corts de Barcelona, beato Sebastián Segarra Barberá, sacerdote operario diocesano, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
Beatos Valente José Delgado de la Fuente y Eloy José Rodríguez Gutiérrez, religiosos mártires
En Castellón de la Plana, beatos Valente José Delgado de la Fuente, en el siglo Jesús, y Eloy José Rodríguez Gutiérrez, en el siglo Eloy, de los Hermanos Maristas, mártires en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
Santa María Faustina Kowalska, virgen (3 coms.)
En Cracovia, en Polonia, santa María Faustina (Elena) Kowalska, virgen de la Congregación de Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia, que anunció solícita el misterio de la divina misericordia. († 1938)
Beato Mariano Skrzypczak, presbítero y mártir
En la aldea de Plonkowo, también en Polonia, beato Mariano Skrzypczak, presbítero y mártir, que durante la ocupación de Polonia por un régimen contrario a Dios, por su invicta fe recibió el martirio al ser fusilado ante la iglesia del lugar. († 1939)
Beato Alberto Marvelli, laico
En Rímini, Italia, beato Alberto Marvelli, laico. († 1946)