El vergonzoso y repugnante «circo» mediático y político que se ha montado estos días en torno a la «muerte indigna» de Noelia manifiesta claramente que nuestra sociedad occidental está sumamente enferma. Debe quedar claro: esta pobre chica no tenía «derecho a la muerte»; de hecho, nadie lo tiene. Sólo existe un derecho-deber a conservar la vida, que brota de lo más profundo de nuestra naturaleza humana. Por lo tanto, su suicidio-homicidio no ha sido una «victoria» ética, sino una ignominia. En los próximos años veremos aberraciones de todo tipo, favorecidas por leyes injustas, o sea, falsas leyes, promulgadas por la «estructura de pecado» de un Estado Leviatán que devora a sus propios hijos. Pero, no nos engañemos; nuestra sociedad está configurada por la «mentalidad liberal», que es la que engendra los ficticios derechos subjetivistas e individualistas sobre la vida y el cuerpo. Por consiguiente, así como, a lo largo de las últimas décadas, la masa aborregada ha aceptado mayoritariamente el aborto, como un derecho incuestionable de la mujer, se irá también «normalizando» la eutanasia. En este sentido, Noelia sólo ha sido instrumentalizada y, lamentablemente, pronto caerá en las sombras del olvido. En realidad, el caso dramático e hipermediatizado de Noelia ha servido a los «manipuladores» de la masa para transmitir un mensaje implícito muy tramposo, a saber: muchos de los que hoy lloran la muerte de esta chica estarán pensando que, en el futuro, podrá haber casos en los que será más «comprensible» y «asumible» que el sujeto paciente (el enfermo) acepte libre y conscientemente que el sujeto agente (el médico) le practique la eutanasia. ¡No, de ningún modo! Ni los católicos ni las personas de buena voluntad y sentido común podemos ceder ni un milímetro en este tema moral. El libre consentimiento no otorga a nadie ningún derecho para ejecutar la eutanasia, habida cuenta de que nadie es dueño de su propia vida y, por ende, no puede trasmitir un dominio-derecho que no posee. La verdadera compasión por alguien con voluntad o, mejor dicho, con «deseos» de morir se demuestra especialmente ayudándolo y también defendiendo su vida y dignidad, no dándole la razón.
Jesús sabe, que Noelia fue forzada al suicidio para arrancarle los óganos, para ganancia de sus asesinos. Jesús se apiade de su hija Noelia. Amen
NINO BRAVO – NOELIA La Canción que Marcó una Generación youtube.com/watch?v=e_r9qBGhCcM&feature=youtu.be